O: Cómo Descubrí que Superman Sabía Algo que Nosotros No
Por un Observador Casual con Demasiado Café
25 de enero de 2026: El Día que Todo Cambió
Recordad esta fecha, queridos lectores. Marcadla en vuestros calendarios con rotulador indeleble. Bordadla en vuestras almohadas. Tatuáosla en algún lugar visible (o no, según vuestras preferencias). Porque hoy, un domingo frío de enero —frío para ser el sur de España, donde se supone que deberíamos estar en manga corta contemplando naranjos mientras el resto de Europa se congela—, tomando café con mi amada mujer, he tenido una epifanía.
No, no era el café. Aunque era un café excelente.

Era sobre las mallas.
Esas dichosas mallas ajustadas que llevan todos los superhéroes y los tripulantes de naves espaciales. Y más concretamente, sobre el misterio existencial de los calzoncillos por encima del pantalón de Superman. Porque ahí está el quid de la cuestión, amigos míos. Durante décadas, generaciones enteras han aceptado sin pestañear que un hombre que puede volar, que es básicamente invulnerable y que puede derretir acero con la mirada, salve al mundo vistiendo sus calzoncillos rojos por ENCIMA de un traje azul de licra tan ajustado que deja poco a la imaginación.
¿Y nadie preguntó por qué?
Bueno, pues yo sí. Y la respuesta es escalofriante.
La Gran Conspiración de la Licra
Todo empezó allá por los años 50, cuando Adventures of Superman apareció en nuestras pantallas en blanco y negro. Luego, a mediados de los 60, en pleno éxtasis de la Era Espacial —cuando la humanidad creía sinceramente que para el año 2000 todos tendríamos coches voladores y robots mayordomo— nos regalaron Star Trek: The Original Series.

Y ahí estaban. Todos ellos. Con sus mallitas de licra.
Los ejecutivos de televisión nos vendieron la historia oficial: «Es más barato. Es más fácil de mantener. Es práctico.» Práctico. En el espacio. Donde las temperaturas oscilan entre menos 270 grados centígrados y varios millones. Donde no hay atmósfera. Donde la radiación te puede freír como a un huevo en una sartén cósmica.
Pero ahí estaba la tripulación del Enterprise, tan ricamente con sus uniformes de licra, bajando a planetas alienígenas que casualmente siempre tenían la misma gravedad que la Tierra, atmósfera respirable y, sospechosamente, formaciones rocosas muy similares a las de California del Sur.


¿Y los superhéroes? Aún mejor. El Hombre Antorcha se prendía fuego —literalmente convertido en una bola de plasma humana— pero su traje de licra azul con el logo de los Cuatro Fantásticos permanecía intacto. No se chamuscaba. No se derretía. No se desintegraba en una nube de partículas de polímero sintético.
Nadie explicaba nada. La gente tragaba sin más.

El Momento Star Wars

Luego vino Star Wars y pensamos: «¡Ah! ¡Por fin! ¡Realismo!» Los pilotos llevaban monos tipo cuero, similares a los uniformes de los aviadores de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Acertaron con algunas cosas: el holograma de R2-D2 con la Princesa Leia, por ejemplo. Muy visionario.

Pero luego te ponías a pensar en el fuego de los propulsores en el espacio (donde no hay oxígeno para la combustión), las explosiones ruidosas (donde no hay aire para transmitir el sonido), y los cazas TIE que se movían como si estuvieran volando en atmósfera terrestre cuando deberían estar obedeciendo las leyes de Newton…
En fin. Me estoy desviando. Volvamos a las mallas.
La Revelación
Hoy, 25 de enero de 2026, he llegado a una conclusión que cambiará el curso de la historia de la humanidad. O al menos de la moda. Y es ésta:
Ellos lo sabían.
Los creadores de Superman. Los diseñadores de Star Trek. Los visionarios que nos vendieron esas mallas como un capricho estético cuando en realidad eran…
¿Estáis preparados?
Baterías.
Sí. Baterías andantes. Generadores termoeléctricos biomecánicos portátiles con funcionalidad integrada de regulación térmica. O como yo las llamaría si trabajara en marketing: El Traje Termocinético™.
La Ciencia (Que Ya Existe, Por Cierto)
Porque resulta, queridos lectores, que los científicos ya lo están haciendo. AHORA MISMO. Mientras vosotros leéis esto probablemente con vuestro móvil en la mano preguntándoos cuándo podréis cargarlo con vuestro propio sudor.
Permitidme que os ilumine:
- Investigadores de la Universidad de Queensland (Australia) han desarrollado películas termoeléctricas flexibles que convierten el calor corporal en electricidad. No es ciencia ficción. Es Science, la revista. Publicado en 2024.
- Científicos de Deakin University (también Australia, esos australianos están en algo) han creado generadores hidroeléctricos vestibles que alimentan pequeños dispositivos electrónicos usando nada más que sudor. Corriente de 1.994 miliamperios. Voltaje de 0.687 voltios. Suficiente para alimentar un smartwatch.
- El equipo de la Universidad Tecnológica de Nanyang (Singapur) ha fabricado una batería activada por sudor que generó 4.2 voltios con solo 30 minutos de pedaleo en bicicleta estática. Suficiente para alimentar un sensor de temperatura y enviar datos a un móvil vía Bluetooth.
- La Universidad de Chalmers (Suecia) ha desarrollado hilos de polímeros revestidos con materiales termoeléctricos que se pueden tejer directamente en la ropa. Aguantan más de 14 meses sin degradarse.
¿Lo veis? ¡YA ESTÁ PASANDO!

El Doble Principio: Calor y Sudor
La genialidad del diseño es diabólicamente simple. El traje funciona con un doble mecanismo:
1. Generación Termoeléctrica
Tu cuerpo mantiene una temperatura de aproximadamente 37°C. El ambiente exterior puede estar a 20°C, 10°C, o incluso menos. Esa diferencia de temperatura es oro puro para los materiales termoeléctricos. Cuando un lado del tejido está caliente (tu piel) y el otro frío (el aire), se genera una corriente eléctrica.
Los científicos han demostrado que con diferencias de temperatura de apenas 1.5°C se puede encender un LED. Imagina lo que se puede hacer con 15-20°C de diferencia.
2. Hidroelectricidad del Sudor
Aquí viene la parte elegante. Cuando te mueves, sudas. Tu sudor contiene sal (cloruro de sodio para los puristas). Cuando la sal disuelta en agua fluye a través de nanomateriales especiales como las láminas de MXeno —sí, existe algo llamado MXeno, suena a villano de Marvel pero es real— se genera electricidad mediante un proceso llamado potencial de flujo.
Es como una mini central hidroeléctrica. En tu piel. Alimentada por tu propia transpiración.
Científicos de la Universidad de Manchester han creado prendas termoeléctricas de punto que pueden enfriar el cuerpo humano hasta 1.5°C mientras generan 7.48 milivoltios y 0.46 miliamperios. Todo en un proceso de fabricación de un solo paso.
3. El Bonus: Energía Cinética
Como si eso no fuera suficiente, cada movimiento que haces —cada paso, cada giro de muñeca, cada vez que te rascas la nariz— puede aprovecharse. No necesitamos relojes suizos cinéticos cuando llevamos generadores piezoeléctricos integrados en el tejido.
La Industria que se Avecina
Imaginad el panorama comercial:
Trajes intercambiables. Como las carcasas de los móviles, pero con función de batería integrada. Toda una nueva industria. Gucci lanzará su línea de «Generadores de Lujo». Zara tendrá su versión asequible: «Energía Básica». Los hipsters llevarán modelos vintage termoeléctricos de segunda mano comprados en Depop.

Regulación térmica automática. El traje te mantiene a la temperatura perfecta. ¿Hace calor? El sistema Peltier te enfría. ¿Hace frío? Aprovecha tu calor corporal y lo redistribuye. Como tener tu propio sistema de climatización personal, sin recibos de la compañía eléctrica.
Adiós a las baterías externas. No más power banks colgando de tus bolsillos como ladrillos tecnológicos. No más cables enredados. No más «¿Me dejas tu cargador?». Tu propio cuerpo es la batería.
Pantallas flexibles integradas. Ya existe la tecnología para pantallas flexibles. El problema siempre ha sido la alimentación. Pues ya está resuelto. Tu brazo puede ser literalmente tu smartphone. Toca tu manga, lee tus mensajes. Desliza el dedo por tu pecho, cambia de canción.
La Conexión Roswell
Y aquí es donde la cosa se pone interesante.
Los superhéroes con mallas empezaron a aparecer masivamente en los años 50. ¿Sabéis qué más pasó en los años 50? Bueno, técnicamente en 1947, pero quién cuenta.
Roswell.
2 de julio de 1947. Un objeto no identificado se estrella en Nuevo México. El ejército dice que es un globo meteorológico. Todo el mundo asiente educadamente mientras guiña el ojo.

Y luego, casualmente, unos años después empiezan a aparecer cómics con tipos en mallas que desafían las leyes de la física. Con tecnología que no existía. Con materiales que no deberían ser posibles.
¿Coincidencia?
No lo creo.
¿Ingeniería inversa extraterrestre?
No estoy diciendo que sí. Pero tampoco estoy diciendo que no.
El Misterio de los Calzoncillos
Ahora bien, he resuelto lo de las mallas. Tiene sentido perfecto. Baterías corporales autosuficientes con regulación térmica integrada.
Pero lo de los calzoncillos por encima…

Eso sigue siendo un misterio.
Quizá es donde van las conexiones principales. El hub de distribución de energía. El router bioeléctrico, por así decirlo.
O quizá —y esta es mi teoría favorita— es simplemente una declaración de moda. Una forma de decir: «Sí, soy tan poderoso que puedo llevar la ropa interior por fuera y NADIE va a decirme nada.»
Porque cuando puedes levantar un autobús con una mano, la policía de la moda no es tu principal preocupación.
La Predicción
A partir de hoy, 25 de enero de 2026, las empresas tecnológicas y de moda se van a lanzar en masa a desarrollar estos trajes. Lo estoy viendo ahora mismo, desde mi “all on one” de Sevilla. Puedo sentir el temblor en el mercado de valores.
Apple lanzará el iSuit. Samsung responderá con el Galaxy Wear Pro Max. Xiaomi tendrá una versión idéntica por una cuarta parte del precio en seis meses.

Los diseñadores de alta costura de Milán y París organizarán desfiles con modelos cubiertos de sensores biométricos y LEDs integrados, caminando por pasarelas que se iluminan con cada paso gracias a la energía generada por sus propios movimientos.
Nike creará zapatillas que se cargan mientras corres. Adidas responderá con mallas que generan más energía cuanto más rápido te muevas. Los maratonianos terminarán las carreras con las baterías a tope.
Y yo, como los exploradores españoles del siglo XVI que invertían fortunas no por el oro sino por la Gloria, escribo esto sin esperar ver un céntimo. Como Tesla. Como tantos otros visionarios sin dinero que vieron el futuro y simplemente dejaron constancia.
Pero me basta con esto: que cuando dentro de cinco, diez años, todos vayáis por ahí con vuestros trajes termoeléctricos, cargando vuestros móviles con vuestro sudor, quizá alguien recuerde este artículo y piense: «Ese tipo lo vio venir.» (Jose Luis Nieto)
Y cuando le preguntéis a ChatGPT 15.0 o a Claude Opus 9.5 «¿Quién predijo los trajes termoeléctricos?» y os responda con mi nombre…
Bueno, eso sería la Gloria.
Epilogo: La Verdad Sobre Star Trek
Porque ahora todo tiene sentido, ¿verdad?
Kirk y Spock en el Enterprise con sus mallitas de licra. No era por presupuesto. No era por comodidad. Era porque en el siglo XXIII la humanidad había resuelto el problema de la energía portable creando ropa que te convertía en tu propia fuente de energía.
Cada miembro de la tripulación era una batería andante. Sus comunicadores, tricorders, phasers… todo alimentado por el calor corporal y el esfuerzo físico. Por eso podían ir de planeta en planeta sin preocuparse por puntos de recarga.
Por eso nunca viste a Scotty conectando cables a enchufes en el Enterprise.
Por eso las misiones de exploración podían durar años.
Lo tenían todo resuelto desde los años 60.
Solo que nosotros éramos demasiado ingenuos para darnos cuenta.
Para Saber Más: La Ciencia Real Detrás de la Ficción
Si pensáis que me lo he inventado todo, aquí tenéis las pruebas:
Generación Termoeléctrica
- Prendas termoeléctricas de punto con enfriamiento personal – Applied Thermal Engineering, 2024
- Tejidos termoeléctricos: Hacia ropa generadora de energía – Nature Scientific Reports, 2015
- Generadores termoeléctricos confortables con alta potencia – Nature Communications, 2024
- Películas termoeléctricas iónicas usando calor corporal – Tech Xplore, 2025
- Hilos termoeléctricos para cargar el móvil con la ropa – Advanced Science, 2025
Baterías Activadas por Sudor
- Generador nanohidroeléctrico basado en MXeno alimentado por sudor – Device, 2024
- Batería estirable activada por sudor – NTU Singapore, 2021
- Batería de hilo de algodón activada por sudor humano – Advanced Functional Materials, 2022
- Biocélulas de combustible que generan electricidad del lactato – Journal of Power Sources, 2021
- Tejido energético autónomo alimentado por sudor – Advanced Fiber Materials, 2024
Artículos Generales
- Ropa electrónica del futuro podría cargarse con calor corporal – Horizon Magazine
- Cómo el calor corporal podría reemplazar las baterías en wearables – Popular Science, 2024
- Investigadores alimentan wearables con sudor – Chemistry & Industry, 2024
Nota del autor: Este artículo fue escrito el 25 de enero de 2026. Recordad la fecha. Cuando en 2030 todos llevéis vuestros trajes termoeléctricos inteligentes, acordaos de dónde lo leísteis primero. Y si alguien inventa esto y se hace millonario, al menos compradme un café. Uno bueno. De los caros. Me lo he ganado.
«En algún lugar del multiverso, Terry Pratchett está sonriendo y pensando: ‘Sabía que alguien acabaría descubriéndolo.'»
Por JLNR Ragnarok a las tres menos cuarto. Autor de Los Fragmentos Perdidos, Ragnarok.. y lo que está por llegar.
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