Acto 1: Preludio de Sangre y Acero. Tomo 1.
Nota del Autor.
Imagina que tienes una bola de cristal. De las buenas, con audio incorporado y subtítulos opcionales para los momentos en que los personajes gritan en idiomas que ninguna academia ha catalogado todavía. Al abrir este libro, esa bola te transporta a una era tan remota que los dinosaurios son apenas los vecinos del piso de arriba que acaban de mudarse.
Bienvenido a la Era Eldiana.
Podría haberte escrito un tratado histórico sobre la primera civilización humana de este mundo. Fechas, mapas, cuadros comparativos de clases sociales con sus correspondientes notas a pie de página. Un libro que habría servido admirablemente para nivelar mesas con patas desiguales. En lugar de eso, te ofrezco algo mucho más peligroso: un día concreto en la vida de los Thyrianos, el pueblo que Thyr —su dios, su padre, su problema— arrancó del lodo sagrado y puso a caminar por un mundo que todavía olía a azufre y a bestias extintas.
Un día, sí. Pero de los largos.
Encontrarás personajes de muy diversas clases sociales enfrentando ese día como mejor pueden, que en algunos casos no es demasiado bien. Como en Juego de Tronos, la cantidad de nombres propios puede provocar cierto vértigo inicial. Es completamente normal. Algunos de esos personajes que conoces ahora serán los protagonistas de las novelas siguientes; otros, en cambio, tienen una cita con el destino de la que no volverán. El tiempo, como siempre, pondrá a cada uno en su sitio.
Lo que te pido es sencillo: déjate llevar por la acción. No te angusties si al principio los nombres se te escapan o las clases sociales se te mezclan. La historia te irá aclarando lo que importa sin que tengas que tomar apuntes. Y si en algún momento te pierdes del todo, al final del libro encontrarás un Glosario y un Dramatis Personae que están ahí exactamente para eso, sin juzgarte.
Relájate. Disfruta del viaje.
El mundo salvaje e indómito de los Thyrianos lleva miles de años esperándote. No tiene prisa.

Tapa dura. Tapa blanda. Kindle
Una historia de honor, acero y sombras que no olvidarás

Mapa del Norte de La Secuoya (Oeste de Thyrkur)
Thyrkur. Las tierras del pueblo thyriano en la Era Eldiana, una civilización anterior a todo lo que la historia recuerda. Un territorio surcado por ríos y poblados que crecieron a su orilla, donde el río Irkan marca la frontera con Ilumaiya —la herida del mundo, al oeste— de donde siempre ha llegado el mal.
A través del libro recorrerás este mapa, desde la lejana Thyrken hasta la tranquila La Paulonia, arrastrado por la furia thyriana del combate.
Vive aventuras emocionantes desde el punto de vista de diversos héroes, con el trasfondo de una terrible invasión de los Malhadoths: las bestias que piensan, que planean y que obedecen una voluntad antigua y oscura.

El precio del Honor
Solo un thyriano de la sangre más noble sería capaz de sobrevivir a toda una horda de saurios con sed de sangre, guiados por un instinto asesino de venganza y de horror. Escamas oscuras como aceite derramado, mandíbulas que trituran hueso, veneno que abrasa la carne desde dentro. Docenas de ellos cerrando el círculo bajo un cielo de atardecer ensangrentado.
Y un solo hombre en pie sobre sus muertos, el martillo goteando, contando en voz alta cada baja con la risa de quien ha decidido que este es un buen día para morir.

Lo que acecha en el bosque
En el Bosque de Vinol, las hijas de Tedobaco danzan entre las parras al son de los Enhedum mientras el vino del festín corre libre. Un paraíso salvaje y antiguo donde la inocencia tiene nombre y rostro.
Pero en Thyrkur, la belleza más pura es también el cebo más peligroso.
Algo lleva siglos preparando este momento. Algo que abandonó este plano hace tanto tiempo que los hombres olvidaron su nombre, y que vuelve al olor de la sangre virgen con un hambre que ningún dios puede saciar.
Esa noche, el cielo nocturno de Thyrkur verá volar cosas que no deberían existir.

Lo que el cielo no puede callar
En La Secuoya, la población más austral de Thyrkur, una joven sierva de Thyr camina sola por las calles silenciosas de la madrugada con un mensaje que no puede esperar al amanecer.
Sobre su cabeza, la luna llena sangra en el cielo con un halo que ningún thyriano ha visto jamás. Las estrellas parpadean en patrones que ningún astrónomo podría explicar. El mundo mismo está hablando.
Y lo que dice no augura nada bueno.
El día que llegó el libro….
El momento en que un autor recibe su propio libro en físico es un instante de pura magia. Y de puro terror. Principalmente porque uno pasa meses imaginando una obra maestra y teme que la imprenta devuelva algo con la consistencia de una col de Bruselas hervida. Por fortuna, la impresión ha quedado magnífica.
Este volumen posee una doble y noble función. La primera es puramente literaria: le garantizo que le hará pasar unos ratos maravillosos. Pondría la mano en el fuego por ello. Pero no al estilo de nuestros queridos políticos —que parecen tener manos ignífugas dada la frecuencia con la que las arriesgan sin que jamás aparezca una sola ampolla—, sino al estilo Thyriano. Y, como todo el mundo sabe, los Thyrianos no mienten (básicamente porque carecen de la imaginación necesaria para inventar una alternativa a la realidad).
La segunda función es de un pragmatismo aplastante: el adorno. El libro posee una presencia estética tan rotunda que mejora cualquier superficie sobre la que se deposite, ya sea una estantería de roble o una mesa coja.
Si no me cree, eche un vistazo al vídeo de abajo. Es tan sumamente corto que apenas le dará tiempo a parpadear dos veces.
