Salvador Fidalgo y Lopegarcía: El Explorador Español que Acercó las Fronteras de España y Rusia en el Pacífico Norte

Introducción

Salvador Fidalgo y Lopegarcía (1756-1803) fue un oficial naval y explorador español cuya carrera se centró en la defensa y expansión de los intereses de la Corona española en el Pacífico durante el siglo XVIII. Aunque su nombre no es tan conocido como el de otros exploradores de la era, su expedición de 1790 a las costas de Alaska representa un hito en la historia de la exploración europea en Norteamérica. Esta misión, ordenada por el virrey de Nueva España, Juan Vicente de Güemes Padilla Horcasitas y Aguayo, 2.º conde de Revillagigedo, tenía como objetivo principal investigar la extensión de los asentamientos rusos y británicos en la región, reafirmar la soberanía española y mapear territorios desconocidos. En particular, las acciones de Fidalgo llevaron a España hasta los límites de los reclamos rusos en Alaska, convirtiendo a ambas potencias en vecinas directas en la costa del Pacífico norte. Este artículo examina su vida, la expedición clave y su impacto histórico, basado en fuentes primarias y secundarias verificadas.

Biografía de Salvador Fidalgo y Lopegarcía

Nacido el 6 de agosto de 1756 en La Seu d’Urgell, en la provincia de Lleida (Cataluña, España), Fidalgo provenía de una familia noble navarra. Ingresó en la Real Armada Española como guardiamarina en el Real Colegio de Guardiamarinas de Cádiz en 1770, graduándose en 1775 con el rango de alférez de fragata. Su carrera temprana incluyó acciones contra fuerzas británicas y portuguesas en el Mediterráneo, lo que le valió el ascenso a teniente de navío en 1778. Destinado a la estación naval de San Blas (México), participó en expediciones de cartografía costera en la década de 1780 bajo el mando de Vicente Tofiño.

En 1789, Fidalgo fue seleccionado por Juan Francisco de la Bodega y Quadra para servir en el Departamento Naval de San Blas, junto con otros oficiales como Manuel Quimper y Jacinto Caamaño. Ascendido a capitán de fragata en 1794, realizó misiones diplomáticas a Filipinas en 1795 y sofocó una rebelión indígena en la isla Tiburón (Golfo de California) en 1801. Murió el 27 de septiembre de 1803 en Tacubaya, cerca de la Ciudad de México, a los 47 años, sin dejar un legado escrito extenso, pero con un impacto duradero en la geografía del Pacífico noroeste.

Además de su expedición de 1790, Fidalgo estableció en 1792 el primer asentamiento europeo permanente en el actual estado de Washington, en Neah Bay (Núñez Gaona), en la península Olímpica. Este fuerte, ubicado en territorio de la nación Makah, sirvió como base estratégica para afirmar la presencia española al oeste de las Montañas Rocosas y al norte de San Francisco, respondiendo a las amenazas extranjeras en la región.

La Expedición de 1790: Ruta y Descubrimientos

La expedición de 1790 fue parte de un esfuerzo mayor de España para contrarrestar la expansión rusa y británica en el Pacífico noroeste, motivado por informes de asentamientos extranjeros que amenazaban los reclamos españoles derivados del Tratado de Tordesillas (1494) y la bula papal Inter caetera (1493). Fidalgo zarpó del asentamiento español de San Lorenzo de Nootka (en la isla de Vancouver) el 4 de mayo de 1790, al mando del San Carlos, acompañado por pilotos como Antonio Serantes y Salvador Menéndez, y una tripulación que incluía 14 soldados.

La ruta comenzó en Nootka Sound, dirigiéndose al norte hacia Alaska. A finales de mayo, anclaron cerca de la actual Cordova, Alaska, donde no encontraron presencia rusa, pero intercambiaron bienes con indígenas locales. El 3 de junio, en Orca Inlet, Fidalgo erigió una cruz de madera y realizó un acto formal de posesión, nombrando el lugar Puerto Córdova en honor al virrey. Continuó hacia Gravina Point, donde repitió la ceremonia de soberanía. El 15 de junio, descubrió un puerto en Prince William Sound, al que bautizó Puerto Valdez en honor a Antonio Valdés, ministro de Marina de España.

Avanzando hacia Cook Inlet, Fidalgo entró en contacto con rusos por primera vez el 4 de julio en la península de Kenai, nombrando el área Puerto Revillagigedo. Observó el puesto ruso de Pavlovskaia (operado por la Compañía Pavel Lebedev-Lastochkin) en la boca del río Kenai, pero no desembarcó. Procedió al oeste hacia la isla Kodiak, donde visitó el asentamiento principal en Three Saints Bay (fundado por Grigori Shelikov en 1784). Allí, entretuvo a rusos a bordo de su nave y, el 5 de julio, realizó otra ceremonia de soberanía cerca del puesto de Alexandrovsk (actual Nanwalek, Alaska), al suroeste de Anchorage. Fuertes vientos lo obligaron a desviarse a Monterey antes de regresar a San Blas el 15 de noviembre de 1790.

Estos actos de posesión, que incluían enterrar documentos, erigir cruces y declarar la soberanía en nombre del rey Carlos IV, eran rituales estándar en la exploración española para validar reclamos territoriales.

El Encuentro con Rusia: Estableciendo Vecindad en el Pacífico Norte

La «verdadera historia» de cómo Fidalgo «puso frontera con Rusia» no implica la delimitación de una línea fronteriza formal, como en tratados modernos, sino la afirmación de reclamos españoles en territorios adyacentes a los rusos, confirmando su proximidad geográfica y estratégica. Hasta finales del siglo XVIII, España había ignorado en gran medida sus reclamos en el Pacífico noroeste, pero los avances rusos desde Siberia –iniciados por Vitus Bering en 1741 y consolidados por comerciantes de pieles como Shelikov– alarmaron a Madrid. Expediciones previas, como la de Esteban José Martínez en 1788, habían detectado rusos en Unalaska, pero fue Fidalgo quien penetró más al norte y oeste, llegando directamente a sus asentamientos en Kenai y Kodiak.

Al realizar ceremonias de soberanía en Puerto Revillagigedo y Alexandrovsk, Fidalgo extendió los reclamos españoles hasta el borde de los territorios controlados por la Compañía Ruso-Americana, haciendo que España y Rusia se convirtieran en potencias vecinas en Norteamérica. Sus informes al virrey Revillagigedo revelaron la extensión de la penetración rusa, lo que impulsó esfuerzos adicionales para fortificar Nootka y explorar alternativas como Neah Bay. Aunque no hubo conflictos directos, estos encuentros subrayaron la competencia por recursos como las pieles de nutria marina y rutas comerciales, contribuyendo a las tensiones diplomáticas que culminaron en la Convención de Nootka (1792-1794), donde España cedió gradualmente su monopolio en la región a Gran Bretaña.

En esencia, Fidalgo no «dibujó» una frontera, pero sus exploraciones demarcaron el límite práctico de la influencia española, adyacente a la rusa, en un contexto donde las fronteras eran fluidas y basadas en presencia efectiva más que en mapas precisos.

Impacto Histórico y Legado

La expedición de Fidalgo contribuyó a la cartografía del Pacífico noroeste, con nombres como Puerto Valdez y Cordova que persisten hoy (aunque adaptados al inglés). Sus hallazgos informaron la política española, llevando a misiones posteriores como la de Alejandro Malaspina (1791) y la de Dionisio Alcalá Galiano (1792). Sin embargo, la decadencia del Imperio Español y la venta de Alaska por Rusia a Estados Unidos en 1867 borraron gran parte de este legado. Hoy, Fidalgo es recordado en topónimos como la isla Fidalgo en Washington y en estudios sobre la exploración hispana en América.

Fuentes y Enlaces

Este artículo se basa en fuentes históricas verificadas, cruzadas para precisión. No se detectaron errores factuales significativos; las fechas, rutas y nombres coinciden en múltiples referencias. Enlaces:


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