
‘Ragnarok a las Tres menos cuarto’ no es una novela, es un exorcismo colectivo con humor. Nos presenta a Pepe Santos, un fontanero tan normal que duele, un hombre cuyo mayor problema era llegar a fin de mes… hasta que el universo le entrega una llave inglesa con un extra: el fantasma de Francisco Franco.
¿Lees las noticias y sientes que la realidad es un chiste malo? ¿Ves el panorama político y buscas la cámara oculta? No estás solo. Estás preparado. «Ragnarok a las Tres menos cuarto» es tu venganza. Es la carcajada que necesitas para sobrevivir a todo esto.
¿DE QUÉ VA ESTA BENDITA LOCURA?
Pepe Santos, un fontanero en paro y socialista por costumbre, ve cómo su existencia se desmorrona en una mañana apocalíptica. Lanzado a una España esperpéntica al borde del colpaso, se convierte en un inverosímil agente secreto. ¿Su única ayuda? El fantasma de Francisco Franco, inexplicablemente atrapado en una llave inglesa de bazar. Guiado por los consejos de un dictador irascible, deberá navegar por una conspiración en el Parador de Cardona, enfrentándose a políticos corruptos, ministros depravados y la inminente llegada del «Ragnarok»: un apagón nacional que cambiará el país para siempre. Una comedia apocalíptica tan disparatada que solo podría ser real.
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Pepe miró los dos cadáveres con la expresión de quien acaba de descubrir que su declaración de la renta va a ser revisada por Hacienda.
—Pero es que yo no quería matarlos, joder. El taser se disparó solo, como si tuviera voluntad propia…
—¡Pues claro que tiene voluntad propia, gilipollas! ¡Soy yo quien lo dispara! —La voz de Franco resonó con la autoridad de quien había dirigido un país durante cuarenta años—. ¿Tú te crees que las casualidades existen? ¿Qué crees, que esto es como los contratos de tu gobierno, que se adjudican solos a los amigos?
Pepe se rascó la cabeza, manchándose los dedos con restos de mortadela.
—Vale, vale. Pero ahora, ¿qué hacemos? No puedo llamar a la policía y decirles: «Oiga, que se me han muerto dos personas sin querer, pero tranquilos, que voto al PESO».
—¡Exacto! Porque los del PESO sois muy buenos haciendo que las cosas desaparezcan, pero solo cuando son vuestras. Los EREs, los contratos de mascarillas, la financiación irregular… Pero cuando se trata de un fontanero honrado, os convertís en unos inútiles.
Franco suspiró, y el metal de la llave inglesa se calentó ligeramente.
—Mira, muchacho, vamos a montar esto como si fuera una reunión del Consejo de Ministros: mucho teatro, poca verdad, y que todo parezca un accidente fortuito. Primero, coge a la fontanera.
—¿La cojo? ¿Cómo la cojo?
—¡Por debajo de los brazos, coño! ¿Cómo la vas a coger, por los tobillos? Esto no es una conga del Orgullo.
El fin del mundo está programado para las 14:45h. La pregunta no es si llegará, sino si estarás preparado para reírte de él. No te quedes fuera de la conspiración más divertida del año.
ARREGLAR ESPAÑA (O AL MENOS LEER CÓMO SE ROMPE)






