Un día en La Secuoya

M1

La tarde había declinado y las sombras del frondoso bosque anticipaban el manto oscuro de la noche. Cuatro Subu, la casta cazadora y exploradora de los thyrianos, acompañados de dos Herthyr, la clase guerrera, se veían obligados a huir de un peligro invisible. Uno de ellos, con el brazo derecho pendiendo y teñido de un caudaloso río carmesí, era sostenido por el más alto del grupo, quien lo apremiaba en su paso veloz. El de aspecto casi juvenil escudriñaba con inquietud las sombras entre los árboles.

Apelskar es un Herthyr (Guerrero profesional), como tal tiene una serie de habilidades que puede utilizar en situaciones como esta. En el momento del ataque, sujeta una gran hacha de dos manos en la mano derecha y en su izquierda una lanza, teniendo sujeto un gran escudo a la vez, en su brazo. Es atacado por varias bestias a la vez.

De repente, siete figuras bípedas se lanzaron desde todas direcciones contra el grupo. Eran los Malhadoth, saurios diabólicos que caminaban erguidos, con una envergadura sobrepasando incluso al más alto de los thyrianos. Enemigos despiadados de los eldianos, ya fuesen de raza thyriana u otra estirpe humana sobreviviente, los Malhadoth eran depredadores implacables y astutos. Según la leyenda, surgieron como castigo hacia los eldianos por desafiar a los dioses Nisharu, una auténtica maldición que se multiplicaba sin control, aniquilando y devorando cuanto hallaban a su paso.

Ante el repentino embate de las bestias, no hubo tiempo para la organización; cada cual luchaba por su vida en medio del caos sangriento. Entre aquellos que luchaban desesperadamente por sobrevivir, reconocía a muchos rostros. Los dos Herthyr, hijos del Dewafi Soderhamn, se batían con fiereza por mantenerse con vida.

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